Se conoce como melasma a una mancha de tono marrón que surge en el rostro, normalmente en la zona de la frente, mejillas y alrededor de la boca y a diferencia de otros manchas como los léntigos solares, el melasma se desarrolla en forma de grandes placas o manchas, generalmente simétricas.

Este tipo de manchas suelen ser benignas, pero  debido a la zona en la que se encuentran son muy llamativas y provocan en el paciente un malestar estético.
Existen 3 tipos de melasmas:

  • Melasma epidérmico: la lesión pigmentada  suele aparecer en la capa más externa de la piel y  presenta un color marrón o pardo, con bordes definidos.
  • Melasma dérmico se encuentra en la capa más profunda de la piel y su color es entre gris y azulado.
  • Melasma mixto, como su nombre indica es una combinación de los dos tipos de melasma anteriores ya que la lesión se encuentra a distintas profundidades en la piel, lo que dificulta el tratamiento.

El melasma facial es el resultado de una producción excesiva del pigmento melanina desencadenada principalmente por una exposición prolongada al sol, tras una depilación con cera o por la aplicación de cosméticos con efecto fotosensibilizante.

También se ha demostrado que las hormonas femeninas o estrógenos están implicadas en la aparición de melasmas, ya que mujeres que toman anovulatorios orales o embarazadas, sufren esta lesión con más frecuencia que las que no.
Para saber con exactitud si lo que tenemos es un melasma y cuál es su posible solución, lo mejor es dirigirse al dermatólogo y que observe las distintas capas de la piel en tiempo real.

El diagnóstico clínico del melasma es muy importante ya que determina el tipo de lesión pigmentada y su gravedad, además de valorar cuál es el mejor tratamiento.

Cómo se puede eliminar el melasma

Este tipo de lesiones pigmentadas tiene fácil solución y su tratamiento debe ser totalmente personalizado, dependiendo del tipo de melasma que nos encontremos, el tipo de piel, la zona a tratar…

El tratamiento contra el melasma persigue por un lado aclarar la piel y por otro evitar la síntesis de melanina posterior, para que no se vuelva a pigmentar la zona.

Para ello se realiza una exfoliación de las capas superficiales de la piel mediante peeling químico. Esta exfoliación puede realizarse de dos formas:

  • De fuera hacia dentro: actuando sobre los corneocitos superficiales mediante sustancias queratolíticas que destruyen las capas más externas de la piel, como el fenol, el ácido salicílico, el ácido retinoico, el tricloroacético y la resorcina.
  • De dentro hacia fuera: actuando sobre los corneocitos profundos mediante alfahidroxiácidos (AHA), sustancias que intervienen en la descamación del estrato córneo.

El número de sesiones que se requiere puede variar según cada paciente. El dermatólogo decidirá cuántas sesiones son necesarias en función de las características de la piel y de la lesión pigmentada. En los casos en los que el melasma es muy profundo el tratamiento puede requerir varias sesiones.

La mejor época para iniciar el tratamiento es durante el otoño o invierno, cuando la radiación solar es más débil.

Si el tratamiento aplicado para corregir el melasma es un peeling químico medio o profundo, se recomienda evitar el sol durante los tres meses posteriores al peeling, así como proteger la piel con un factor solar alto o pantalla total.

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