Los quistes queloides tienen un aspecto abultado, de color rosado y son el resultado de un proceso anómalo de cicatrización de nuestra piel.

Cuando nos hacemos una herida, el organismo responde activando unos mecanismos para cerrarla, entre los cuales se encuentra la formación fibroblastos, células que componen el colágeno necesario para la cicatrización. Cuando estas células se descontrolan crean más colágeno del que es necesario y es como si hubiese una herida abierta y continuamente forman cicatriz.

 

¿Quién puede desarrollar un queloide?

En realidad no se puede preveer quién puede desarrollar un quiste queloide ya que va a depender de distintos factores anatómicos, genéticos y raciales. Sí se sabe que las personas de color son más propensas a desarrollarlo y que además hay zonas donde su aparición es más frecuente. Se llaman zonas de tensión y son zonas que están muy cerca del hueso. En mujeres es muy típica la aparición de queloides en el escote y los hombros y el colectivo de personas jóvenes es más susceptible.

¿Qué tratamientos hay?

Lo mejor para combatir a los queloides es combinar diferentes tratamientos en distintas sesiones. Por lo general se consiguen controlar y se obtienen muy buenos resultados en más de un 50%.

Hay tres tipos de tratamientos.

  • Productos derivados de la silicona, polímeros: aplicados en forma de tiritas o de cremas mejoran la formación de cicatrices. A menudo se pueden aplicar de forma preventiva y aunque no es una solución definitiva puede servir de ayuda. En los queloides es un apoyo y muchas veces resuelve las cicatrices hipertróficas si las coges a tiempo.
  • Terapia intralesionar: consiste en inyectar medicamentos dentro del queloide, como derivados de la cortisona. Este tratamiento es eficaz en las primeras fases y si el queloide no es muy severo. Los antiproliferativos son otros compuestos que inhiben la proliferación de células que se multiplican rápidamente.
  • Láseres: Si los queloides son rojizos o amoratados significa que tiene el metabolismo alto y reciben ese color por los vasos sanguíneos. Existen algunos láseres que tratan esta proliferación de los vasos y al ir cerrando esos vasos se corta el suministro de oxígeno y evita que las células se multipliquen. Si combinamos los láseres vasculares con las inyecciones intralesionar tendremos la herramienta más eficaz que existe ahora mismo para tratar los queloides.

¿Cómo se pueden prevenir?

Una de las principales medidas de prevención es evitar realizar cirugías en pacientes que sepamos que cicatrizan con queloides y, en los casos en los que no se pueda, se puede tratar la cicatriz con corticoides o aplicando parches de gel de silicona, desde el postoperatorio inmediato, para prevenir su aparición.

Además usar protección solar sobre las cicatrices es esencial, ya que el sol estimula la formación de colágeno y la pigmentación del queloide.
Así que si te encuentras en este caso o en conoces a alguien que tenga quistes queloides la mejor opción es consultar con el dermatólogo para que proponga el mejor tratamiento a aplicar.

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